La confidencia

La confidencia

Todas las luces de la noche están dentro de los trozos de hielo, que nos repartimos y no bebemos. Nos lo hará saber. En todos los detalles lo hemos de saber: cómo la violaron, y el pasillo del colegio se volvía un vado de piedras secas, y los buitres explotaban en el aire como las gotas de gasolina en los pistones. Hay quien sabe sufrir más que los demás. Todos querríamos sentirnos delgados y juntos, hacernos un haz de juncos y abrigar las blancas médulas con frescores de musgo. Hay uno que sufre más, hasta que levanta el perrito y se lo tira a la cara, y ella se derrama por el suelo, blandamente. Un charco redondo de baba y piedad de ella misma. Y no podemos hacer nada. Debemos esperar a que alguien proponga que nos marchemos. Versión de M. Àngels Cabré