Va y vuelve, ágil, de la ternura a la risa, del pudor (la cara que, cuando vence su desfallecimiento, se vuelve, fiera, y huye a lo oscuro bajo tu pecho) a la insolencia (la mano, el pájaro agudo de burla y de pregunta: cómo lo sientes en la espalda, y te mide hasta dónde se haya estremecido tu madera desesperada al erguirse).
Versión de José María Valverde