Ella duerme. Es la hora en que los hombres ya despertaron, y una escasa luz entra todavía a herirlos. Con muy poco nos basta. Solamente el sentimiento de dos cosas: la tierra gira y las mujeres duermen. Reconciliados, nos apresuramos hacia el fin del mundo. No nos es preciso hacer nada para ayudarle.
Versión de José Agustín Goytisolo