Societas pandari

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“Tanto como ríen las chicas. En la duda, ríen: no saben cómo les puede tocar pagar la deuda que nunca han prometido, pero conocen que esperamos cobrarla de ellas sólo. ¿De ésta, tú? Si quieres cobrarte la deuda que no cobré y hacer trozos una culebrita de risa, yo te dejaré la llave de mi estudio, donde no habrá nadie. “ “Diez años más joven que yo. Diez años todavía no pasados midiendo uno con otro los bastoncitos: las decencias (suya y de las demás), los afectos y los pactos. Yo te diré cómo puedes persuadirla a que te acepte, que comience a aceptar. Tú la harás sufrir, y aprenderás mucho. Después, cuando sepas cómo se vuelve una mujer hacia ser feliz, un día que hablemos, quizá seré yo quien te escuche. “ “Aquí tienes dinero para que pises bien fuerte, y te olvides de que no has visto nada claro. Si en ella observas, llanuras allá, cómo trota tu orgullo, entra ahí, atraviesa, y ata el asno arisco. Corta caminos por este cuerpo, y bebe, fresca para ti, la súplica de los ojos. Cuando vuelvas, entrarás en tu reino: hombre hecho hombre, vendrás con los hombres.” Isis de plata, ¿oyes lo que te pido? La cara de León para los que han hablado. Versión de José María Valverde