Debiera ser verdad, debiera el día inundarse de luz como hoy lo veo, con su gesto de sábado y ventanas abiertas al rumor del oleaje: caminas junto a mí, tu voz me alcanza con su aliento de fruta y la cadencia de tus pasos se funde con mis pasos y no nos cabe el alma ni este puro fervor de criaturas que el deseo arroja hacia una playa que no existe. De “Horizonte o frontera” Hiperión 2003