Como eco de una voz en la escalera un distante violín viene brotando, viene rasgando el aire, resonando por las frías estancias. Mira afuera del círculo perfecto en que se encierra tu vida ese violín que va borrando las sombras de tus días, conjurando tristeza con tristeza a su manera. Si de pronto el reloj se detuviera en el compás preciso, justo cuando tu corazón se va de contrabando al temblor de la cuerda y la madera, seguiría el violín en la escalera ahuyentando las sombras, resonando por las calles del tiempo, a su manera.
De “Horizonte o frontera” Hiperión 2003