Un rato se levanta mi esperanza; mas, cansada de haberse levantado, toma a caer, y deja, mal mi grado, libre el lugar a la desconfianza.
¿Quién sufrirá tan áspera mudanza del bien al mal? iOh corazón cansado! Esfuerza en la miseria de tu estado; que tras fortuna suele haber bonanza.
Yo mismo emprenderé a fuerza de brazos romper un monte, que otro no rompiera, de mil inconvenientes muy espeso. Muerte, prisión no pueden, ni embarazos, quitarme de ir a veros, como quiera, desnudo espíritu o hombre en carne y hueso.