… Dentro de mi alma fue de mí engendrado un dulce amor, y de mi sentimiento tan aprobado fue su nacimiento como de un solo hijo deseado;
mas luego de él nació quien ha estragado del todo el amoroso pensamiento: que en áspero rigor y en gran tormento los primeros deleites ha tornado.
¡Oh crudo nieto, que das vida al padre, y matas al abuelo! ¿por qué creces tan disconforme a aquel de que has nacido?
¡Oh, celoso temor! ¿a quién pareces? ¡que la envidia, tu propia y fiera madre, se espanta en ver el monstruo que ha parido!