Soneto XXXIII- Mario, el ingrato amor...

Soneto XXXIII- Mario, el ingrato amor…

Mario, el ingrato amor, como testigo de mi fe pura y de mi gran firmeza, usando en mí su vil naturaleza, que es hacer más ofensa al más amigo;

teniendo miedo que si escribo o digo su condición, abato su grandeza; no bastando su fuerza a mi crüeza ha esforzado la mano a mi enemigo.

Y ansí, en la parte que la diestra mano gobierna. y en aquella que declara los conceptos del alma, fui herido.

Mas yo haré que aquesta ofensa cara le cueste al ofensor, ya que estoy sano, libre, desesperado y ofendido.