Une rose dans les ténèbres S. M.
Hoy he vuelto a la casa donde un día mi infancia campesina conociera el pavor y la extraña melodía de encontrar otra vez lo que muriera.
Ya nada atemoriza, nada altera el ritmo de la sangre. Aquí vivía (cuando era mi vida primavera) la que a los niños en dioses convertía.
Vacío el caserón, rotas las jarras que las rosas colmaron de belleza, en vano vine en busca de mí mismo:
todo es inútil ya, perdidas las amarras, y vencedoras las ruinas, es la pobreza la única rosa nacida en el abismo.