En los sembrados yacen apretados cadáveres, en el verde lindero, sobre flores, sus lechos. Armas perdidas, ruedas sin varillas y armazones de acero vueltos del revés.
Muchos charcos humean con vapores de sangre que cubren de negro y rojo el pardo campo de batalla. Y se hincha blanquecino el vientre de caballos muertos, sus patas extendidas en el amanecer.
En el viento frío aún se congela el llanto de los moribundos, y por la puerta este una luz pálida aparece, un verde resplandor, la cinta diluida de una aurora fugaz. Versión de Jenaro Talens “Tres poetas expresionistas alemanes” Ediciones Hiperión 1998