Alma de noche

Alma de noche

Furtivo desciende de los negros bosques un venado azul, el alma. Es de noche y sobre los escalones musgosos se ve una fuente blanca.

La sangre y un grupo de armas antiguas murmuran en el valle de los pinos. La luna brilla siempre en parajes derruidos; embriagada por venenos oscuros, máscara de plata inclinada sobre el sueño de los pastores; cabeza abandonada en silencio por sus sagas.

Oh, abre ella sus frías manos bajo arcos de piedra mientras lento sube un dorado verano a la ciega ventana y toda la noche se oyen sobre el verde los pasos de la danzarina, y la voz de la lechuza que llama al ebrio en púrpura tristeza. Versión de Helmut Pfeiffer