Quietud y silencio

Quietud y silencio

Pastores enterraron al sol en el desnudo bosque. Un pescador sacó en su delicada red a la luna del lago helado.

En el azul cristal habita el hombre pálido, la mejilla apoyada en sus estrellas; o inclina la cabeza en sueño purpúreo.

Siempre inquieta al contemplador el negro vuelo de los pájaros que en el azul sagrado de las flores piensa en el cercano silencio del olvido, en ángeles extintos.

De nuevo oscurece la frente en rocas lunares; y radiante surge la hermana en otoño y negra podredumbre. Versión de Helmut Pfeiffer