Yo soy el Tenebroso, -el viudo-, el Sin Consuelo, Principe de Aquitania de la Torre abolida: Mi única estrella ha muerto, y mi laúd constelado lleva en sí el negro sol de la Melancolía.
En la Tumba nocturna, Tú que me has consolado, devuélveme el Pausílipo y el mar de Italia, aquella flor que tanto gustaba a mi alma desolada, y la parra do el Pámpano a la Rosa se alía.
¿Soy Amor o soy Febo?.. Soy Lusignan o ¿Biron? Mi frente aún enrojece del beso de la Reina; he soñado en la Gruta do nada la Sirena…
He, doble vencedor, traspuesto el Aqueronte: Modulando unas veces en la lira de Orfeo suspiros de la Santa y, otras, gritos del Hada. Versión de Aníbal Núñez