La prima

La prima

El invierno no deja de tener sus encantos: A veces los domingos, cuando un poco de sol amarillea la tierra blanquecina, vas a dar una vuelta con una prima… “y no os hagáis esperar para la cena”, dice la madre.

Y, cuando ya hemos visto los atuendos floridos bajo los negros árboles de los Jardines de las Tullerías, tiene frío la muchacha… y te señala que la niebla nocturna comienza a levantarse.

Y ya de vuelta, hablando del buen día que ha pasado tan rápido ¡qué lástima! …y de discretas llamas: al penetrar en casa olemos -¡qué apetito!- desde el zaguán el pavo que está en el asador. Versión de Aníbal Núñez