¿Dónde nuestras amantes? Están en el sepulcro: Ellas son más felices En un lugar más bello.
Muy cerca de los ángeles, Allá en el cielo azul, Ensalzan con sus cantos A la madre de Dios.
Oh blanca desposada, Joven virgen en flor, Amante abandonada Que marchitó el dolor.
La eternidad profunda Sonreía en tus ojos… Oh antorchas del mundo, En el cielo encendeos.
Versión de Pedro Gandía Del libro Las Quimeras y otros versos, Valencia, Instituto de Estudios Modernistas, 1999