Dentro, en tus ojos, donde calla y duerme un palpitar de acuario submarino, quisiera - licor tenue al difumino - hundirme, decantarme, adormecerme.
Y a través de tu espalda, pura, inerme, que me trasluce el ritmo de andantino de tu anhelar, si en ella me reclino, quisiera trasvasarme y extenderme.
Multiplicar mi nido en tus regazos innumerables, que al cerrar los brazos no encontrases mi carne, en ti disuelta.
Y que mi alma, en bulto y tacto vuelta, te resbalase en torno, transparente como tu frente, amor, como tu frente.