A la brisa, a la abeja, a la hermosa el rosal puede dedicar la rosa.
Al poeta, al grumete, a la doncella la noche puede dedicar la estrella. Si eres tú misma el rosal y las rosas, la noche de mi verso y sus estrellas, ¿a quién dedicaré este breve cielo, este arbusto, esta fuente, este desvelo?