y bajo un estado de excitación afectivo y físico ininterrumpido persigo en mí y fuera de mí este número de acrobacia infinita
Estos saltos contemplativos y lúbricos que ejecuto simultáneamente tumbado y de pie
incluso en mi forma desconcertante o innoble o profundamente afrodisíaca o perfectamente ininteligible de saludar de lejos a mis semejantes
de tocar o de mover con indiferencia fingida un cuchillo, una fruta o la cabellera de una mujer
estos saltos convulsivos que provoco en el interior de mi ser convulsivamente integrado en la grandiosa convulsión universal y cuya dialéctica dominante me era siempre accesible aunque sólo captara las relaciones aparentes,
han comenzado en los últimos tiempos a oponerme su figura impenetrable como si ante la tentación de encontrarme conmigo mismo en la superficie de un espejo arañara impacientemente el azogue para asistir estupefacto a mi propia desaparición
No se trata aquí de torpeza alguna en el plano del conocimiento ni de la piadosa maniobra del hombre que declara orgullosamente su ignorancia
No reconozco en mí ninguna curiosidad intelectual
y sostengo sin el menor escrúpulo mi poco interés por algunas de las cuestiones fundamentales que se plantean mis semejantes
Podría morir mil veces sin que me plantee un problema fundamental como el de la muerte en su dimensión filosófica
esta forma de dejarse inquietar por el misterio que nos rodea me ha parecido siempre depender de un idealismo implícito sea el enfoque materialista o no
La muerte en tanto que obstáculo opresión, tiranía, límite angustia universal
en tanto que enemiga real, diaria insoportable, inadmisible e ininteligible debe, para llegar a ser verdaderamente vulnerable y, por tanto, soluble aparecérseme en las relaciones dialécticas minúsculas y gigantescas que mantengo continuamente con ella independientemente del lugar que ocupa en la ridícula escala de valores
En relación con la muerte un paraguas encontrado en la calle me parece tan inquietante como el sombrío diagnóstico de un médico En mis relaciones con la muerte (con los guantes, el fuego, el destino los latidos del corazón, las flores … )
pronunciar fortuitamente la palabra «moribunda» en lugar de «bienamada» basta para alarmar mi mediumnidad
y el peligro de muerte que amenaza a mi bienamada del cual tengo conocimiento por ese lapsus de premonición subjetiva (deseo su muerte) y objetiva (está en peligro de muerte) me inspira un contraataque con la forma de un hechizo subjetivo (no deseo su muerte -ambivalencia interior, culpabilidad) y objetivo (no está en peligro de muerte -ambivalencia exterior, azar favorable)
Construyo un talismán-simulacro siguiendo un procedimiento automático de mi invención («El Ojo magnético»)…]