Vi una canción pintada de limón amarillo que caía sin ruido de mi frente vencida, y luego sus gemelas una a una. Este año los árboles se desnudaron tan temprano.
Ya será el ruido cuando las pisemos; ya será de papel su carne de palabras, exánimes sus rostros en la fotografía, ciudad amalecita que el furor salomónico ha de poblar de bronces, ya no serán si van a ser de todos.
Fueron sueño sin tregua, delirio sin cuartel, amor a muerte fueron y perdí. * * * * *