Es ya el cielo...

Es ya el cielo…

Es ya el cielo. O la noche. O el mar que me reclama con la voz de mis ríos aún temblando en su trueno, sus mármoles yacentes hechos carne en la arena, y el hombre de la luna con la foca del circo, y vicios de mejillas pintadas en los puertos, y el horizonte tierno, siempre niño y eterno. Si he de vivir, que sea sin timón y en delirio.