Cántico de dos rosas

Cántico de dos rosas

No digas nada, escucha a las estrellas. Tal vez te digan algo de la rosa que hay en tu jardín y la rosa del tiempo, -la que está viva o muerta- en la arena que arde. La rosa que hay en tu jardín es bella. No la amarga hechicera que te llama desde tu nacimiento, rosa oscura que te alumbra el final y las orillas del aqueronte. No hables, que estás solo con nada indecible, siempre lejos del azul más profundo. Mira pues si el agua va a una isla donde crecen rosas ya sin ventura o venturosas; y escribe y canta. Y oye a las estrellas que hablan desde una página pedida.