Esfinge

Esfinge

Feliz tú que no miras los ojos de la Esfinge, y no ves que es azul el laberinto de su arena; terrible conocimiento de una vida amarga el que nos dan los últimos jardines. Feliz tú que no sabes quién teje la ilusión de tus tapices, ni quién es la hilandera de tus días, vendimiadora que da un vino triste. Cantas tu himno, loco de esperanza, y no sabes si mueres o si vives.