En el aire hay un pájaro muerto; quién sabe adónde iba ni de dónde ha venido. ¿Qué bosques traía, qué músicas deja, qué dolores envuelven su cuerpo? ¿En cuál memoria quedará como diamante, como pequeña hoja de una selva desconocida? Pero en el aire hay un patio y una pradera, hay una torre y una ventana que no quieren morir y están prendidos de su cola larga de norte a sur. En el aire hay un pájaro muerto. No sabrá de la tierra ni de esta mancha que todos llevamos, de las máscaras que lapidan, de los bufones que hacen del Rey un arlequín perdido. ¿Quién lo guarda, quién lo protege como si fuera la mariposa angélica? Pájaro muerto entre el cielo y la tierra.