Condena

Condena

Como la áspera piedra del volcán, como la piedra pulida del torrente, como la noche sola y desnuda, alma como honda y con terrores ¿Por qué no te recoge la mano firme del Señor?

Este alma que sabe las vanidades del corazón y sabe pérfidas sus tentaciones, y del mundo conoce la medida, y los planes de nuestra mente considera minucias, ¿por qué no puede soportar más que arrebatos terrenos?

Tú no me miras ya, Señor… Y no busco sino olvido en la ceguedad de la carne. Versión de Jesús López Pacheco