La errata

La errata

Señores del jurado, ahí les mando de vuelta en automóvil nupcial a esa mujer que no me es, escasa de encantamiento, puro pelo ronco abajo, ahí van las dos ubres testigas ya usadas por múltiple palpación sucia de otras neutras de su especie que no dan para calipigias, la errata fue el chorro kármico, la vileza de esas dos noches en mis sábanas, ahí también van las dos sábanas coloradas de vergüenza, incluyo por último 3 o 4 rosas blancas, pónganlas en el florero de vidrio por mera distinción a la fragancia mortuoria. Avísenme si fue Zeus el que hiló la torcedura de ese hilo o no más la Parca. Firmado: Calímaco.