Toma en lo hondo de ti la campanita china y cuando llegue la lila, mezcla ésta también con tu sangre, tu dicha y tu miseria, con el oscuro fondo del que dependes.
Lentos días. Todo superado. Y no preguntas si principio o fin, luego tal vez te llevarán las horas todavía hasta junio, con sus rosas. Versión de Eustaquio Barjau