Venid

Venid

Venid y conversemos, quien habla no está muerto, mas se agitan ya llamas junto a nuestra penuria.

Venid, “azul” digamos; venid, digamos “rojo”, oímos, escuchamos, miramos, quien habla no está muerto.

Tú solo en tu desierto, en el espanto de tu Gobi - te vuelves solitario, sin un busto, sin nadie a quien hablar y sin mujeres,

y cerca del rompiente tú conoces la barca, débil y vacilante; - venid, moved los labios, quien habla no está muerto. Versión de Eustaquio Barjau