Bajo el manto de estrellas De Nevsehir, Te transportó la nota dilatada Del cantor de un alminar.
Y en esa noche que tú ya conocías A oscuras y vestida de un silencio remoto Te embarcaste, como en sueño hacia aquel fondo, Donde se refugiaron Titanes Que fueron desterrados del mar a las tinieblas. Prisión de siglos, gestación de gigantes Y nacimiento del que fuiste testigo.
Y en esa convulsión de fuego y fuerza De la boca materna incandescente Densa leche que fue manando por la tierra, Formando así las rocas habitables: Chimeneas del viento, subterráneos Refugios indomables, nostalgias De otros tiempos, caricias femeninas De las dunas jugando alrededor De erectas piedras, bajo el ardiente sol De CAPADOCIA
Del libro “La mirada y el viaje” Barcelona 2004