Tragarse el mar respirar agua azul limpiar con su sal los pulmones enfermos de ese alquitrán del tedio que atrapa a algunos seres que se escriben y pactan con la muerte y has de estar en el mismo saliente de piedra en la misma grieta del cristal para comprenderlo
pero dejan su estela enrojecida sólo para los otros para muchas de ellas de ellos no hay tragedia sólo hay ese deseo de cortar la última hebra salir de la jaula del mundo sólo el pulso final el instante febril de desenmascararla de mirarle a los ojos
sólo querer ser un mar silente las olas cercenando las púas de la angustia entregando la raíz de la voz a la gruta de las palabras sólo ser píldora enrocada del reposo disolver la conciencia inundar la memoria ser nada
espuma espuma Del libro “El cantar de las amantes” Barcelona, 2006