Me desboco En las arterias de tu música, En sus ojos de neón. Abrazo claros de luna. Hago equilibrios En las aristas de la madrugada, Destruyo los límites, Altero el orden de los días y las noches.
Para curarme De la ceguera de tu boca, Vierto licores envenenados Que adhieran tus paredes A las mías. Enhebro en tu lengua El hilo de mis deseos. Me anudo en tus labios. Danzo en tus vértices
Agotando las horas. Del libro “De mares y espumas” Barcelona 2001