I. El dromedario
Teniendo cuatro dromedarios Don Pedro de Alfarubeira Fue por el mundo y lo admiró. Él hizo lo que hiciera yo Teniendo cuatro dromedarios.
Los pelos de esta cabra, y esos Dorados, el embeleso De Jasón, nada son al lado De los que me han enamorado.
Es esta la esbelta langosta, El alimento de San Juan; Ojalá mis versos, como ella, De buenas gentes sea el pan.
Delfines, jugáis en el mar, Pero las olas son amargas. ¿A veces brota mi alegría? La vida es siempre despiadada.
Incertidumbre, iremos lejos y alegres, sin volver jamás, Así como van los cangrejos; De para atrás… de para atrás…
Versión de Otto de Greiff