LVI
Primero es un albor trémulo y vago, raya de inquieta luz que corta el mar; luego chispea y crece y se dilata en ardiente explosión de claridad.
La brilladora lumbre es la alegría; la temerosa sombra es el pesar: ¡Ay! en la oscura noche de mi alma, ¿cuándo amanecerá?