XVII
Yo sé cuál el objeto de tus suspiros es. Yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez.
¿Te ríes…? Algún día sabrás, niña, por qué: Tú acaso lo sospechas, y yo lo sé.
Yo sé cuándo tú sueñas, y lo que en sueños ves; como en un libro puedo lo que callas en tu frente leer.
¿Te ríes…? Algún día sabrás, niña, por qué: Tú acaso lo sospechas y yo lo sé.
Yo sé por qué sonríes y lloras a la vez. Yo penetro en los senos misteriosos de tu alma de mujer.
¿Te ríes…? Algún día sabrás, niña, por qué: mientras tú sientes mucho y nada sabes, yo que no siento ya, todo lo sé.