Soneto

Soneto

Para ver si sus ojos eran cuales la fama entre pastores extendía, en una fuente los miraba un día Dórida, y dice así, viéndolos tales:

“Ojos, cuya beldad entre mortales hace inmortal la hermosura mía, ¿cuáles bienes el mundo perdería que a los males que dais fuesen iguales?

Tenía, antes de os ver, por atrevidos, por locos temerarios los pastores que se osaban llamar vuestros vencidos;

mas hora viendo en vos tantos primores, por más locos los tengo y perdidos los que os vieron si no mueren de amores.”