Soneto II

Soneto II

Vos sois todo mi bien, vois lo habéis sido; si he dicho alguna vez, señora mía, que habéis sido mi mal, no lo entendía: hablaba con pasión o sin sentido.

Yo soy todo mi mal, yo lo he querido; de mí viene, en mí nace, en mí se cría; tan satisfecha de él mi fantasía, que el mal no piensa haber bien merecido.

Vos fuisteis, vos seréis mi buena suerte; si el mal desvarïar me hace al cuanto, esta es mi voluntad libre y postrera.

Pues si, con verme al punto de la muerte, por ser por vos el mal lo tengo en tanto, ¡ved que hiciera el bien si lo tuviera!