Que el poema la retrate sólo como la viste en el tiempo que quiso darse a tus ojos y a tu alma.
Hecha de la dura memoria de la carne, mostraba la astucia y el candor de quien presentía la huella que deja otro corazón.
Así la deseabas.
Querías someterte al desdén que promete el oro de la juventud.
Estabas dispuesto a sufrir el rigor de sus ojos de hembra del mejor cabaret: la vida.
Café Beach Café
El amargo sabor de los sueños volverá para darte una muchacha con el pelo suelto contando recibos del paso del día.
Desnúdate de ti y ella vendrá a vestirse con las caderas, los ojos y los gestos que hubo en tu camino ese verano del ochenta y dos.