Berta

Berta

Estás contra mi pecho, y sé que todo el aire desordenado de mi vida rinde ante ti los brazos, mujer mía.

Conmigo por tantas horas, tú restauras mi profunda alegría y la apuntalas a tu modo en el mundo. Y eres la fantasiosa que recorre el delicado juego de la encantada noche, mi poseída. De “El justo tiempo humano” 1962