Entre marzo y abril está mi mes más cruel Apretado a tus brazos ascua feliz el más tierno y salvaje te dije: éstos tienen que ser los brazos del amor Puse tus ojos y tus labios abiertos debajo de los míos y caímos cantando en el sofá fue la última vez en que pudimos amar sin sobresaltos. y en vez de libros flores y un hechizo calcáreo en la pared con manchas y la espuma de los muebles de mimbre orlando tu aureola abriendo abanicos de fuego lanzallamas y un cielo y una constelación que se agigantan muslos y vulvas inmortales y mi oído en tu vientre donde te late un nuevo corazón y en tu entraña ahora estás embarazada en la abertura exigua de cada poro el eterno deseo la única escritura digna de nuestros nombres y el retrato de Marx junto al de nuestros padres implorando que arranquemos del mundo la tristeza Nos alzamos nos vestimos le arrancamos al mundo la tristeza sonreímos te sentaste a mi lado me miraste y yo el escueto y lógico te grité fuego mío, bruñido por la vida laurel invulnerable tacto jadeo gozo Algo de eso te dije o te grité con el horror de que pudieran acabarse de pronto las palabras Y continuábamos desnudos cuerpos debajo de un pantalón de un vestido de lana todo temblor desnudos Nadie que no seas tú podría plegarse a la modulación urgente de mis días te dije en realidad quería susurrarte mis años pero eso te alegró y te dormiste protegida confiada los libros y la ropa por el suelo Cuando duermes parece que te ahogas o sufres Me das miedo Ése era yo tú describiéndome asustada con mi respiración De modo que esperé a que durmieras mucho rato para que nada pudiera despertarte nunca nada ni nadie animales del siglo enlazados desnudos y el mundo entre los dos ¿o una cara del mundo? ¿Pero cuál? Luego fueron zapatos burdos apresurados no en la yerba en el suelo en la penumbra en el amanecer yo vistiéndome adormilado oyendo no tu respiración sino la orden la más humana desvistiéndome luego en otro sitio audible de las voces vuelto a vestir con una tela del color de la tierra un efecto sencillo en una sinfonía Adelante camina la más humana de las voces Golpetazos aullidos Yo subiendo bajando escaleras del color de la tela Puertas abriéndose cerrándose entre marzo y abril un golpe de metal sobre metal una cara del mundo. ¿Pero cuál? Un mes oculto entre otros dos ¿el más cruel? ¿el más fiel? Y la pared garabateada a punta de cucharas nombres fechas despedidas pedazos de oraciones La litera es también color tierra como la tela El techo y la letrina son también muy oscuros del color de la tela.
De “El hombre junto al mar” 1981