Pero el amor

Pero el amor

Sea la muerte de capa negra y su aureola de un amarillo intenso y tenga las costumbres que a ella le dé la gana; pero el amor que sea como se practica en los trópicos: cuerpos en pugna con la tenacidad del mediodía, espaldas aplastando la yerba calcinada donde el verano esconde sus pezuñas de pájaro, y humedades mordidas, impacientes, y el rasguño en cal viva bajo el chorro solar. De “El hombre junto al mar” 1981