Que siempre exista tu cabeza...

Que siempre exista tu cabeza…

Que siempre exista tu cabeza a poca altura de la mía Una ciudad soltando pájaros bodas en fin gaviotas en la espuma Que haya un tonel de vino negro como tus ojos y naves altas y limpias como la noche Y tú en medio de todo juntando lo inconexo. De “El hombre junto al mar” 1981