Técnicas del acoso

Técnicas del acoso

Pueden fotografiarlas junto a un rosal en un jardín etrusco frente a la columnata del Partenón con sombreros enormes entre cactus en México llevando los colores de moda el pelo corto o largo y boinas de través como conspiradores: no cambiarán no dejarán de ser las mismas la barbilla en acecho el rostro de óvalo y los ojos cargados de un persistente desamparo ¿pero qué pensamientos se agitan debajo de las melenas crespas o lacias de estas muchachas que ilustran las revistas de moda? Casi todas son pálidas y están como cansadas Las líneas de sus manos son estrictas y melancólicas Mudan cada seis meses de vestidos zapatos peinados y sombreros y yo siempre descubro un rizo fantasmal bajo la onda bermeja No importa que se cubran con pieles de visón o lleven botas de vinilo faldas de cuero o usen nuevas pelucas: siempre las reconozco bajo cualquier disfraz lo mismo que a un espía Además me persiguen en trenes o en aviones sobre todo de noche se benefician con la oscuridad andan de tres en tres a mi espalda a mi lado frente a mí Dos trepan a los árboles con la cámara en la mano otra resbala debajo de un avión con el ojo torcido de las agonizantes y observan y miden mis reacciones para indagar si tiemblo o lloro ante la muerte

Que sufra tenga hambre o las desee no les importa

Su tarea no es hacer el amor sino ilustrarlo De “El justo tiempo humano” 1962