Pon en mi pecho, niña, pon tu mano. ¿No sientes dentro lúgubre inquietud? Es que .en el alma llevo un artesano que se pasa clavando mi ataúd.
Trabaja sin descanso todo el día; y en la noche trabaja sin cesar; que acabes pronto, maestro, mi alma ansía, y me dejes en calma descansar. Versión de Vicente Huidobro