Yo no sé qué es lo más importante:
El dulzor especiado del amargo café mezclado con el sabor del primer cigarrillo de la mañana o el olor a pescado y barcos recién pintados. Los desteñidos vestidos tendidos en cuerdas entre almendros en flor o las montañas que los resaltan…
No, ninguna de esas cosas sola, sino todas juntas desvelan que yo he aniquilado algo
y que su presencia me va a torturar el resto de mi vida porque no le hice caso mientras estuvo aquí. De “Nuestro amor es como Bizancio” (“Alrededores” 1972) Versión de Francisco Uriz Editorial Lumen S.A. 2003