En el hálito ardiente de su propio sonido quema y en su ámpula germina la crisálida
La libélula transcurre bajo el sol
Rompe la quieta corriente del instante el río que ha pasado comparece al golpe del nuevo movimiento Se recuesta en el agua el esplendor
Otras criaturas tañen las olas bajo el mar Aire de su aire mueve la gaviota el soplo el verbo el yo soy de esa muchacha como los árboles etéreo
Nuevas existencias toman superficie toman cuerpo en Sus ojos Los astros son pupilas
Siempre un poeta canta entre los muertos