Pensabas que el amor era bueno y que volabas en dos cuerpos que eran el tuyo y no eran el tuyo al mismo tiempo
que la tierra era aérea llena de camas y de puertas llena de llaves y de ceros
y que la ciudad con sus charcos y sus perros eran un cielo sin fin para tu vuelo
pensabas que tu cuerpo diferente de su cuerpo no era tuyo si te alejabas un instante de su abrazo de su sol y de su suelo