Cuando hable con el silencio cuando sólo tenga una cadena de domingos grises para darte
cuando sólo tenga un lecho vacío para compartir contigo un deseo que no se satisface ya con los cuerpos de este mundo
cuando ya no me basten las palabras del castellano para decirte lo que estoy mirando
cuando esté mudo de voz de ojos y de movimiento
cuando haya arrojado lejos de mí el miedo a morir de cualquier muerte
cuando ya no tenga tiempo para ser yo ni ganas de ser aquel que nunca he sido
cuando sólo tenga la eternidad para ofrecerte una eternidad de voces y de olvido
una eternidad en la que ya no podré verte ni tocarte ni encelarte ni matarte
cuando a mí mismo ya no me responda y no tenga día ni cuerpo
entonces seré tuyo entonces te amaré para siempre.