A Pan

A Pan

Sentado en una cañada entre bosques A orillas de un arroyo bordeado de juncos Meditaba yo un día, cuando adormeciéndome Me vi sumido en un sueño.

Del riachuelo surgió una figura Medio hombre y medio cabrio; Tenía pezuñas en vez de pies Y una barba adornaba su garganta.

Con un rústico caramillo de caña Tocaba dulcemente aquel ser híbrido, Y yo olvidé todo cuidado terreno Pues sabía que era Pan.

Ninfas y sátiros se congregaron Para gozar del alegre sonido,

Demasiado pronto desperté con pesar y volví a las moradas de los hombres, Pero en valles campestres yo querría vivir Y escuchar de nuevo la flauta de Pan.

Septiembre de 1902 Versión de Juan Antonio Santos y Sonia Trebelt