Aclimatación

Aclimatación

Primero te retraes, te agostas, pierdes alma en lo seco, en lo que no comprendes, intentas llegar al agua de la vida, alumbrar una membrana mínima, una hoja pequeña. No soñar flores. El aire te sofoca. Sientes la arena reinar en la mañana, morir lo verde, subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo, desde algún borde una voz compadece, te moja breve, dichosamente, como cuando rozas una rama de pino baja ya concluida la lluvia. De “Parvo Reino” 1984