Sólo tendremos lo que hayamos dado. ¿Y qué con lo ofrecido y no aceptado, qué con aquello que el desdén reduce a vana voz, sin más, ardiente ántrax que crece, desatendido, adentro?
La villanía del tiempo, el hábito sinuoso del tolerar paciente, difiere frágiles derechos, ofrece minas, socavones, grutas: oscuridad apenas para apartar vagos errores-
El clamor, letra a letra, del discurso agorero no disipa ninguna duda; hace mucho que sabes: ninguna duda te protege. De “Reducción del infinito” 2002